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mineria 28 de octubre de 2026
El boom minero no era para mañana: cuándo se va a sentir el trabajo en San Juan
Se anuncian miles de millones y el trabajo no aparece. La explicación está en los tiempos reales de la minería: los gigantes de cobre definen su inversión entre 2026 y 2027, la construcción —el pico de empleo— arrancaría en 2027 y la producción recién hacia 2030. Mientras tanto, la provincia ya entró en la etapa de prepararse.
La pregunta se repite en cada sobremesa sanjuanina: si el boom minero es tan grande, ¿por qué todavía no se siente en el bolsillo? Se mandan currículums que nadie responde, las búsquedas que circulan no siempre son reales y crece la sensación de que todo quedó en anuncios. La respuesta no es un misterio: una mina no se construye de un día para el otro, y San Juan está parada en la etapa previa al gran movimiento.
EL CAMINO DE UNA MINATodo proyecto minero recorre el mismo camino: exploración, estudios de factibilidad, decisión final de inversión, construcción y recién entonces producción. Entre el primer anuncio y el primer embarque pueden pasar diez años o más. Y el empleo no se reparte parejo en ese camino: la exploración ocupa a cientos de personas, la operación a miles de manera estable, pero el pico de trabajo —directo e indirecto— está en la construcción.
DÓNDE ESTÁ PARADA HOY LA PROVINCIALa minería que hoy produce y exporta es la de Veladero, Gualcamayo y Casposo: más de US$1.300 millones vendidos al mundo en los primeros ocho meses de 2026. Los gigantes de cobre son otra historia. Vicuña, el proyecto de BHP y Lundin Mining que integra Josemaría y Filo del Sol, busca tomar su decisión de inversión hacia fines de 2026: su Etapa 1 se desplegaría entre 2027 y 2030, con primera producción prevista para 2030. Los Azules, de McEwen Copper en Calingasta, ya completó su estudio de factibilidad y apunta a definir su inversión entre fines de 2026 y 2027, con construcción desde 2027 y producción también hacia 2030. Gualcamayo, por su parte, proyecta su nueva etapa productiva de Carbonatos Profundos para 2029.
LO QUE VIENE, EN ORDENSi los dos gigantes confirman su inversión, la ventana fuerte de empleo será la construcción, entre 2027 y 2030. Solo Vicuña estima unos 12.000 puestos directos en su pico de obra, a los que se suma la cadena de proveedores: transporte, hotelería, gastronomía, indumentaria industrial, logística y servicios. En operación, ya con las minas produciendo, el empleo directo sería menor pero estable por décadas —del orden de 5.000 puestos en el caso de Vicuña—. Ese es el derrame real, y tiene fecha de obra, no de anuncio.
MIENTRAS TANTO, LA PREPARACIÓNLa etapa actual no es de espera pasiva. Este mes comenzaron en San Juan las capacitaciones de Vicuña y la Fundación UOCRA en oficios de construcción y montaje —electricidad, instrumentación, plomería, soldadura— y en operación de maquinaria vial: las empresas están formando hoy a la gente que van a contratar mañana. A la par, las minas en operación y sus proveedores siguen incorporando personal, pero por los canales oficiales de cada empresa: los flyers de convocatorias que circulan por WhatsApp ya fueron desmentidos más de una vez.
El boom minero no era verso. Tampoco era para mañana. Es una obra de años cuyo momento de mayor trabajo todavía no llegó — y la diferencia entre quienes lo aprovechen y quienes no va a estar, en gran parte, en llegar preparados cuando arranque.
EL CAMINO DE UNA MINATodo proyecto minero recorre el mismo camino: exploración, estudios de factibilidad, decisión final de inversión, construcción y recién entonces producción. Entre el primer anuncio y el primer embarque pueden pasar diez años o más. Y el empleo no se reparte parejo en ese camino: la exploración ocupa a cientos de personas, la operación a miles de manera estable, pero el pico de trabajo —directo e indirecto— está en la construcción.
DÓNDE ESTÁ PARADA HOY LA PROVINCIALa minería que hoy produce y exporta es la de Veladero, Gualcamayo y Casposo: más de US$1.300 millones vendidos al mundo en los primeros ocho meses de 2026. Los gigantes de cobre son otra historia. Vicuña, el proyecto de BHP y Lundin Mining que integra Josemaría y Filo del Sol, busca tomar su decisión de inversión hacia fines de 2026: su Etapa 1 se desplegaría entre 2027 y 2030, con primera producción prevista para 2030. Los Azules, de McEwen Copper en Calingasta, ya completó su estudio de factibilidad y apunta a definir su inversión entre fines de 2026 y 2027, con construcción desde 2027 y producción también hacia 2030. Gualcamayo, por su parte, proyecta su nueva etapa productiva de Carbonatos Profundos para 2029.
LO QUE VIENE, EN ORDENSi los dos gigantes confirman su inversión, la ventana fuerte de empleo será la construcción, entre 2027 y 2030. Solo Vicuña estima unos 12.000 puestos directos en su pico de obra, a los que se suma la cadena de proveedores: transporte, hotelería, gastronomía, indumentaria industrial, logística y servicios. En operación, ya con las minas produciendo, el empleo directo sería menor pero estable por décadas —del orden de 5.000 puestos en el caso de Vicuña—. Ese es el derrame real, y tiene fecha de obra, no de anuncio.
MIENTRAS TANTO, LA PREPARACIÓNLa etapa actual no es de espera pasiva. Este mes comenzaron en San Juan las capacitaciones de Vicuña y la Fundación UOCRA en oficios de construcción y montaje —electricidad, instrumentación, plomería, soldadura— y en operación de maquinaria vial: las empresas están formando hoy a la gente que van a contratar mañana. A la par, las minas en operación y sus proveedores siguen incorporando personal, pero por los canales oficiales de cada empresa: los flyers de convocatorias que circulan por WhatsApp ya fueron desmentidos más de una vez.
El boom minero no era verso. Tampoco era para mañana. Es una obra de años cuyo momento de mayor trabajo todavía no llegó — y la diferencia entre quienes lo aprovechen y quienes no va a estar, en gran parte, en llegar preparados cuando arranque.
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